Había una vez una
niña que se iba a la
casa de su abuelita con
una canasta y se
llamaba Caperucita Roja
y se encontró con un lobo
feroz; entonces el lobo le
dice: ¿A dónde vas?
Y Caperucita le responde:
Voy a donde mi abuelita.
El lobo mintió a caperucita
y le dijo que el tomaría
el camino más largo y que
ella tomara el camino más
corto.
Entonces el lobo llegó primero
y la abuelita se asustó y
se escondió, y el lobo se
vistió de ella. Entonces
cuando vino caperucita le
dijo: ¿Por qué tienes la boca
tan grande?
Y el lobo le responde: Para
comerte mejor.
Entonces vino un cazador
y lo mató.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
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"Pandemonio, es una ciudad en la que deambulan Las Voces y en la que se aguarda eternamente al huésped, sea digno o indigno, sea bueno o malo. En su interior apretujados caídos revolotean en una sola carne, dispuestos a saltar al primer navío disponible, como una fuga de agua caliente.
Solo tendrás un segundo para decidir: Leer el Manual de la Naturaleza Doble, y dar la vida; o ser otro para siempre" El capitánTulik; José R. García.
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domingo, octubre 17, 2010
Cuento: La Caperucita Roja
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viernes, julio 10, 2009
Revelación
7
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La Familia Muerte
Medianoche ruidosa, Esteban se retira de una fiesta inconclusa, insatisfecho y odiando el descuido que trae a colación el consumo dañino del tiempo; se despide con un gesto nazi de aquellas marionetas desparramadas en el loby y con el último aliento; para no desistir del escape, posa los ojos en su amiga (atractiva cuando el maquillaje está seco y no "danza" entre despojos),y dá el último y autoconclusivo repaso. Está harto.
Se coloca el casco y arranca con furia, su cuerpo se contorsiona entre el acero en el preludio orgiástico que anuncia un momento libre de otros momentos.
Termina el falso viaje que promete el olvido. Reflexiona y entiende que aún si abandonase el recuerdo, el problema no hallaría solución, pues siempre quedaría algo que olvidar y para sobrevivir se necesita recordar ciertas cuestiones. Si fuese posible, nos comportaríamos como idiotas.
Pero no desiste, las luces se mezclan en ráfagas, todas las formas se simplifican ante la percepción de sus ojos. Esteban aún es conciente de su pensar; imágenes ajenas se proyectan... ése es el problema; convencido, acciona el acelerador, los vehículos son esquivados por mera suerte y el miedo se activa y fluye por primera vez con tanto ímpetu, llega rápidamente al límite y estalla... se simula menos actividad cerebral, Esteban experimenta unas maravillosas descargas y ....
----------------
El roce con otro vehículo lo despierta de aquel trance, de nuevo prisionero de su conciencia. No se ha lesionado, pero ha estado muy cerca de fracturarse un hueso, y muchísimo más cerca de perder la vida, si es que se puede perder algo como eso.
Conduce con calma hasta su departamento, ha sido un día extrañísimo que, como todo acontecimiento extraño, uno nunca espera. Su motocicleta está en buen estado y el combustible no está ni a un 50 porciento... pero su aliento, el frío del temor lo han entorpecido. Ha entendido por fín lo que se necesita para alcanzar aquel nivel, pero su cuerpo está ahora tembloroso.
Sube de nuevo al vehículo sin darle vueltas al asunto, mueve las muñecas y dá rienda suelta a aquella bestia metálica. No hay que pensarlo, nunca más; acelera al tope, los carros son solo ráfagas y al instante todo es un haz de luz; los sonidos se fusionan en uno solo, todo es una masa y luego se pierde la conexión con la vaguedad misma.... Esteban siente las descargas!, se desconecta, pero ahora nada lo detiene, está en una carretera vacía.......
-----------
Su amiga es la primera en encontrar algo, que por la ropa debería ser él, hace señas al resto de familiares que se encontraban detrás de ella buscando entre unos arbustos; Esteban yacía a un lado de la pista, extrañamente ileso.
-Esteban! despierta!
Aquella masa se retorcía, convulsionaba y luego, de un momento a otro, se incorpora del suelo... su expresión era la más espantosa que algún humano hubiese logrado imaginar... totalmente ajena a esta realidad, y no hay nada más temible que algo ajeno a nuestro mundo; saltaba, aullaba, movía los brazos de forma desordenada...
La motocicleta se había destrozado y se hallaba a una distancia considerable de aquel engendro ante el cuál ni la madre, ni el padre, ni los amigos, pudieron reaccionar.
Esteban lo había logrado, había alcanzado quel nivel añorado... pero, acaso eso no era solo una curiosa e inédita forma de suicidio?
Se coloca el casco y arranca con furia, su cuerpo se contorsiona entre el acero en el preludio orgiástico que anuncia un momento libre de otros momentos.
Termina el falso viaje que promete el olvido. Reflexiona y entiende que aún si abandonase el recuerdo, el problema no hallaría solución, pues siempre quedaría algo que olvidar y para sobrevivir se necesita recordar ciertas cuestiones. Si fuese posible, nos comportaríamos como idiotas.
Pero no desiste, las luces se mezclan en ráfagas, todas las formas se simplifican ante la percepción de sus ojos. Esteban aún es conciente de su pensar; imágenes ajenas se proyectan... ése es el problema; convencido, acciona el acelerador, los vehículos son esquivados por mera suerte y el miedo se activa y fluye por primera vez con tanto ímpetu, llega rápidamente al límite y estalla... se simula menos actividad cerebral, Esteban experimenta unas maravillosas descargas y ....
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El roce con otro vehículo lo despierta de aquel trance, de nuevo prisionero de su conciencia. No se ha lesionado, pero ha estado muy cerca de fracturarse un hueso, y muchísimo más cerca de perder la vida, si es que se puede perder algo como eso.
Conduce con calma hasta su departamento, ha sido un día extrañísimo que, como todo acontecimiento extraño, uno nunca espera. Su motocicleta está en buen estado y el combustible no está ni a un 50 porciento... pero su aliento, el frío del temor lo han entorpecido. Ha entendido por fín lo que se necesita para alcanzar aquel nivel, pero su cuerpo está ahora tembloroso.
Sube de nuevo al vehículo sin darle vueltas al asunto, mueve las muñecas y dá rienda suelta a aquella bestia metálica. No hay que pensarlo, nunca más; acelera al tope, los carros son solo ráfagas y al instante todo es un haz de luz; los sonidos se fusionan en uno solo, todo es una masa y luego se pierde la conexión con la vaguedad misma.... Esteban siente las descargas!, se desconecta, pero ahora nada lo detiene, está en una carretera vacía.......
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Su amiga es la primera en encontrar algo, que por la ropa debería ser él, hace señas al resto de familiares que se encontraban detrás de ella buscando entre unos arbustos; Esteban yacía a un lado de la pista, extrañamente ileso.
-Esteban! despierta!
Aquella masa se retorcía, convulsionaba y luego, de un momento a otro, se incorpora del suelo... su expresión era la más espantosa que algún humano hubiese logrado imaginar... totalmente ajena a esta realidad, y no hay nada más temible que algo ajeno a nuestro mundo; saltaba, aullaba, movía los brazos de forma desordenada...
La motocicleta se había destrozado y se hallaba a una distancia considerable de aquel engendro ante el cuál ni la madre, ni el padre, ni los amigos, pudieron reaccionar.
Esteban lo había logrado, había alcanzado quel nivel añorado... pero, acaso eso no era solo una curiosa e inédita forma de suicidio?
lunes, mayo 11, 2009
El Teniente Pacheco
10
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La Familia Muerte
El Teniente Pacheco
Recostado en su silla el Teniente Pacheco teme el día siguiente, un presentimiento lo hace temblar. Es muy tarde pero se ve obligado a quedarse encerrado en su oficina, solo tiene que esperar dos horas para ir con su mujer, y el teniente no sabe qué es más peligroso. Sabe que el café le daña el estómago con facilidad pero parece ignorar este hecho por completo: sorbo tras sorbo, va cavando su propia tumba estomacal. Tal vez sea debido a los efectos drogos del café por los cuáles la siguiente carga de acontecimientos es explicable. ..... (por cuestiones de seguridad si se desea seguir con la lectura, consultar con el administrador del blog)
Recostado en su silla el Teniente Pacheco teme el día siguiente, un presentimiento lo hace temblar. Es muy tarde pero se ve obligado a quedarse encerrado en su oficina, solo tiene que esperar dos horas para ir con su mujer, y el teniente no sabe qué es más peligroso. Sabe que el café le daña el estómago con facilidad pero parece ignorar este hecho por completo: sorbo tras sorbo, va cavando su propia tumba estomacal. Tal vez sea debido a los efectos drogos del café por los cuáles la siguiente carga de acontecimientos es explicable. ..... (por cuestiones de seguridad si se desea seguir con la lectura, consultar con el administrador del blog)
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