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martes, agosto 25, 2009
Los Protones ... El último refugio del Surf Rock Peruano
El videoclip que pueden ver abajo pertenece a la canción Capitán Codorniz, y creo que es, igual que el musaraña de Los Manganzoides, el inicio perfecto para entender al grupo. Si bien es cierto, por la manera tan casera en la que está grabado el videoclip se puede pensar que solo es un vídeo hecho por algún fan; es el vídeo oficial hecho por la banda... disfruten!
Manganzoides del Surf Rock
De improvisto, como me suele ocurrir en estas cuestiones musicales, vino a mí un grupo peruano llamado Los Protones, me enteré de ellos por una revista peruana de música / Phantom Music , a la que le debo la vida... y ahora me da un poco de nostalgia luego de haberse convertido en otra aberrantemente comercialona revista de música. En fín, el hecho es que Los Protones ocupaban cierto rinconcito por el hecho de haber sido teloneros del concierto que los B52 dieron en mi país no hace mucho (si es que tenemos en cuenta la regularidad de conciertos en el país de los sordos / siempre hay algúna excepción claro, pero los que deberían ser marginales se han vuelto normales y tratan a éstos últimos como si fuesen radioactivos). Revisé la producción de este grupo y fue complicadísimo encontrar algo de ellos en la red... pero lo logré al final de una intensa labor nocturna; era de nuevo el surf rock!, estaba entusiasmado... "capitán codorniz" era sencillamente la versión peruanísima de aquellos grupos oleros norteamericanos.
Indagando más descubrí que los Protones era un grupo constituído por los restos de una banda casi casi legendaria, una de esas que la gente graciosamente llama "de culto". Los Manganzoides pues, era el claro ejemplo del surf rock peruanazo; la canción "condor pasta", que es totalmente instrumental rejleja una onda andina-surfer (?¿)... o algo por ahí que mi incompetencia me evita describir. Una carátula de ellos es mi favorita: la de Radio Komodo... ---- que abajo pueden apreciar; que encuentra su némesis artistico en la portada del disco Sobredosis de Horror.

Dentro de las pistas que recomiendo se encuentran las siguientes: Musaraña, LLuvia de fuzztones (un guiño al fanático del rock primitivo peruano) , El diablo y yo, sudando frío y Naves de la Muerte. Un disco en especial... uhmm ... pues sobredosis de horror creo que es la mejor elección para introducirse al mundo de los Manganzoides.
Lamentablemente el grupo se separó, tras lo cuál se formó un grupo buenísimo como Los Protones, pero que, muy difícilmente se puede equiparar con las produciones que en antaño hicieron bajo otro nombre. Digamos que Los protones, son precisamente eso, los protones de los Manganzoides; y con esto no solo digo que sean un poquitín menos que el anterior grupo, digo que son difrentes en la medida de que son a mi parecer un poco más minimalistas que el primero.
Una canción... una de mis preferidas.. MUSARAÑA!!!!
Poema Épico
sopena elalba,
gritapas y almidón
domingo, agosto 23, 2009
Preludio
Unas pequeñas ráfagas de sol traspasaban una pequeña y cuadrada ventana de fierro macizo, mientras una extraña, desconocida y normalmente solitaria figura se dibujaba lentamente en una casa increíblemente descuiadada pero acogedora. La mañana había llegado a las 5:30 de la madrugada para Jout, que se levantó de la cama, cogió sus llaves y desapareció en el horizonte como de costumbre.
Nadie lo conocía bien, era callado y su vida se deslizaba en el más indescifrable misterio; no se le conocían ni amigos ni familiares, estaba completamente solo, y al parecer, a él ya no le importaba. Su cabellera negra y ondulada cubría sus cansados ojos; mirada de agonía, reflejo de dolor inmensurable.
No gustaba de llamar la atención, evitaba cualquier contacto con la gente; era solo una sombra, experto en el arte de la inexistencia. Despreocupado de su imágen, llevaba siempre el mismo conjunto, una chaqueta negra y un jean celeste, ambos irremediablemente gastados y sucios; pero a pesar de su atuendo y de la barba y del cabello larguísimo, nunca se lo llegaba a confundir con un mendigo, y es que eso era imposible, era un desgraciado, pero su desgracia era tan superior a otras que inspiraba cierto respeto.
Aunque su vida permanecía en el anonimato, rumores se expandían como las ratas por las alcantarillas de la ciudad y deambulaban por los bares y tabernas, de mesa en mesa pululaban, en las esquinas nocturnas, en los puertos custodiados por maleantes, en los relatos de estudiantes, y en todo lugar en el que hubiese un poco de curiosidad que alimentar. Por un lado se oía que había sido un policía y que, luego de un abrupto había decidido llevar la justicia con sus propias manos, que había asesinado a tantos que llegado el momento, la locura le destrozó el alma; otros decían que era un empresario perseguido por la mafia, que capturaron a su familia y la descuartizaron frente a sus ojos; dicen los pescadores que era un capitán y que su barco se esfumó en una tempestad, dicen los extranjeros que era un vendedor de amuletos y brebajes, que podía duplicarse y estar en dos, tres y hasta cuatros lugares al mismo tiempo, , dicen, dicen..... El hecho es que quien lo ha visto realmente comparte las palabras del anciano Mefisto, dueño de la licorería San Urdino... él afirmaba que su temple era el de un condenado y su caminar creaba la perfecta ilusión de llevar a cuestas su propia alma, que tenía la mirada de un demonio, un licántropo grave que a la distancia solo era un vacío, una sombra, una imágen borrosa, pero que cuando se lo contemplaba a menos de dos metros, invocaba el terror más hondo en corazón humano.
Hombre fuerte, la perseverancia había echado raíces tan profundas, que todo acto de tenacidad sucedía en la más honda inconciencia. Ni una sola palabra escapaba, los gritos dentro de él se mordían entre sí, encerrados mediante algún conjuro.
Tal vez todas la historias que se contaban sobre él fueran ciertas, todas a la vez; la vida, la larga vida puede ser infinitamente expandida ...